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Viajar en metro se suele asociar con espacios pequeños, oscuros y agobiantes donde las estaciones son solo un trámite que nadie se detiene a observar, pero algunas estaciones son verdaderas obras de arte que todo viajero que se precie debería conocer. Si algún día pasáis por estas ciudades, no dejéis de visitarlas.

Rådhuset Station (Estocolmo)

El metro de Estocolmo es una gigantesca galería de arte. La mayoría de sus estaciones cuentan con obras creadas por más de 150 artistas. Por el módico precio de un billete sencillo se puede disfrutar de esculturas, mosaicos, pinturas y montajes artísticos que abarcan desde los años 50 hasta la década del 2000.
Rådhuset Station es una de estas estaciones imprescindibles. Está situada debajo del Palacio de Justicia y muy cerca del Ayuntamiento. Al bajar por las escaleras mecánicas da la sensación de estar entrando al mismo centro de la tierra. El acabado de esta estación se asemeja a una caverna, ya que está terminada en hormigón color terracota que se proyecta sobre las paredes creando formas redondeadas y claustrofóbicas que crean la impresión de estar ante las puertas del inframundo.
Radhuset Station. Estocolmo
Foto de Paolo Rosa (CC BY-NC-ND 2.0)

Estación de artes y oficios (París)

Si tenéis previsto pasar unos días en la capital francesa, procurad visitar esta estación situada junto al Conservatorio Nacional de Artes y Oficios. Es un claro homenaje a Julio Verne y su obra 20.000 leguas de viaje submarino y simula el interior de este medio de transporte marítimo. Las paredes y bóvedas están cubiertas de placas de cobre, al igual que los asientos y papeleras. A lo largo de todo el andén hay ojos de buey que hacen las veces de vitrinas para observar representaciones del satélite Telstar o del puente Antoinette de Paul Séjourné. El centro de la bóveda es hueco y deja entrever engranajes y ruedas hidráulicas, que hacen creer al visitante que efectivamente, se encuentra en el interior de algún tipo de máquina. Entre tanto metal una curiosidad: esta estación de metro es la única de la red que conserva una escalera mecánica con peldaños de madera.
Estación de Artes y Oficios. Paris
Foto de failing_angel (CC BY-NC-SA 2.0)

Estación de Toledo (Nápoles)

Esta estación de metro creada por el español Óscar Tusquets cuenta con un inmenso “cráter de luz” que atraviesa todos los niveles de la estación, conectando la calle con el espectacular vestíbulo construido a 40 metros bajo tierra.
El juego de luces sobre la innumerable cantidad de pequeños mosaicos de vidrio azules transporta al viajero hacia el fondo del mar. En las paredes del vestíbulo se pueden ver olas formadas por ondas metálicas en relieve combinadas con impresiones digitales iluminadas con sistemas LED. Todo un prodigio de luz y color. Nunca viajar en metro fue tan parecido a surcar los mares.
Estación de Metro de Toledo. Nápoles
Foto de CasteFoto

Estación de Olaias (Lisboa)

La estación de Olaias lleva la firma del arquitecto Tomás Taveira y está formada por un atrio superior y una zona de andenes rebosantes de diseño y color pero con un trasfondo muy industrial. El atrio está formado por paneles cerámicos que parecen salirse del techo y las paredes de los andenes están cubiertas por relieves de arena que simbolizan el incesante paso de viajeros. Tan divertida y colorida que por la mañana te despertará mejor que cualquier café.
Estación de Olaias. Lisboa
Foto de jaime.silva (CC BY-NC-ND 2.0)

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Acerca del autor

Comunicadora, creativa, redactora de historias y con 20 países recorridos a mis espaldas….¡y los que me quedan! No importa el destino, porque para viajar solo necesitas ganas de comerte el mundo. Y yo tengo mucha hambre. ¿Te vienes conmigo?

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