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Sitios que no parecen reales, pero que sí lo son. Y mucho. Ese es el leit motiv de uno de los libros más curiosos que acaba de publicar Blackie Books. Bajo el título Fuera del mapa. Un viaje extraordinario a lugares inexplorados, Alastair Bonnet, profesor de Geografía Social en la Universidad de Newcastle, nos propone diferentes derivas por algunos de los lugares del mundo más íncreíbles e insospechados que podamos imaginar. Una guía de viajes, aunque ellos mismos se lleven la contraria en la portada con un sticker que lo niega, que nos acerca a espacios que están delante de nosotros pero que muchas veces desconocemos: cementerios habitados, laberintos subterráneos, islas artificiales, estados sin territorio…

Y todos están en este mundo. No necesitamos fantasear o imaginarlos. De la larga lista –48 en total– hemos seleccionado once que consideramos van a atraer tu atención. Los demás tendrás que descubrirlos por ti mismo, viajando a la librería más próxima.

EL DESIERTO DE ARALKUM


Si buscamos en cualquier mapa con más de veinte años de antigüedad no lo encontraremos. Es el desierto más joven que existe en la tierra, antes lo conocíamos como Mar de Aral. Kum significa arena en uzbeko. Este inmenso terreno es el ejemplo más claro de los estragos de la mano del hombre. Hasta no hace tanto tiempo, el Mar de Aral era considerado el cuarto lago más grande del mundo. 426 kilómetros de largo y 284 de ancho. Los planificadores soviéticos se encargaron de desviar el agua de los dos principales ríos que lo abastecían. Ahora es una inmensa llanura desértica, una oportunidad única para descubrir otro tipo de paisajes.

ARNE

Arne era una diminuta aldea que se encontraba en una península próxima al Canal de la Mancha. En 1942 fue evacuada y junto a ella se construyó una fábrica que sirvió de señuelo a los bombarderos alemanes. Este tipo de lugares se convirtió en algo habitual durante la Segunda Guerra Mundial, se les denominó Estrella de Mar y en 1943 ya se habían edificado más de doscientos. Eran instalaciones que a medida que avanzaba la contienda se volvían más sofisticadas. Artefactos que hacían que aquellas fábricas ficticias parecieran reales. Se recogen hasta 730 ataques a estos señuelos. La mayoría hoy día permanece abandonados y son un lugar de peregrinación para aficionados a nuestra historia reciente.

EL LABERINTO

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Foto: Easton Green / Minnesota Daily.

Bonnett sugiere que la era de los descubrimientos aún no ha terminado. Para este intrépido profesor, que ha cartografiado muchos de los lugares más inaccesibles del planeta, aún hay lugares ocultos. Y no están muy lejos. Es lo que se conoce como exploración urbana o psicogeografías. Una manera de descubrir zonas que están al margen de nuestros mapas. Espacios en blanco con gran predicamento, solo hay que mirar la cantidad de foros que pululan por Internet en busca de estos destinos. Uno de los más conocidos es, probablemente, el laberinto que se esconde debajo de las Ciudades Gemelas de Minneapolis y Saint Paul, en Minnesota. Un mundo inferior prácticamente desconocido para el mortal común, pero plagado de cuevas naturales y paisajes subfluviales. Un tesoro que dio paso a una guía y a su posterior popularización, pero que indica el enorme interés por este tipo de submundos.

ZHELEZNOGORSK


En abril de 2010 el reactor nuclear que durante cincuenta años estuvo funcionando en Zheleznogorsk dejo de trabajar. La producción de plutonio era para este diminuto pueblo, a 3.500 km  de Moscú, el pan nuestro de cada día. Mientras tanto, su ubicación era desconocida para el común de los mortales. No figuraba en ningún mapa. Tampoco los 90.000 habitantes que dependían de aquella fábrica. Pertenecen a una de las cuarenta ciudades cerradas que aún existen en Rusia. Estas ubicaciones fueron durante la época de la URSS uno de los asentamientos más prestigiosos y mejor financiados, según nos cuenta Bonnett. Hoy siguen teniendo el mismo valor e interés. Zheleznogorsk pertenece a un elitista club de formaciones administrativo-territoriales cerradas donde viven 1,3 millones de rusos. Ahora con una importante industria tecnológica de naturaleza “delicada”. Lugares de difícil catalogación, donde la gente está deseosa de vivir y escapar del caos de las ciudades abiertas.

 

CEMENTERIO NORTE DE MANILA

¿Cementerios habitados? Parece una macabra broma pero no lo es. Manila es una de las capitales mundiales más densamente pobladas. Tanto que han llegado a establecer este siniestro acuerdo. En el  Cementerio Norte de la megaurbe filipina viven entre tres mil y seis mil habitantes entre sus gigantescos mausoleos. Un caso que también se da en el que es el cementerio más grande del planeta: la Ciudad de los Muertos de El Cairo. Allí viven más de cincuenta mil personas en tumbas y medio millón construidas entre ellas. “La Ciudad de los Muertos es un barrio residencial plenamente desarrollado en el centro de la ciudad”, relata Bonnett en Fuera del Mapa. “En comparación, el Cementerio Norte de Manila es pequeño y está más especializado”.

 

KANGBASHI

Foto de youngpioneertours.

Se ha escrito mucho sobre las ciudades fantasmas chinas. Quien más, quien menos ha leído un reportaje o ha visto algún documental sobre las mismas. Kangbashi puede que sea el ejemplo paradigmático, formada en el corazón carbonífero de China, donde miles de atrevidos aventureros se desplazaron a aquella región para hacer dinero. “Es un trabajo peligroso pero las recompensas podían ser enormes”, narra Bonnett. El PIB en el año 2000 era de 2.500 millones de dólares. Nueve años más tarde la cifra cayó hasta los 41 millones. Sin embargo, en ese periodo de tiempo se han construido grandes avenidas y miles de viviendas. No falta un museo, monumentos o plazas que se extienden a lo largo de dos kilómetros. Un pelotazo urbanístico de proporciones inimaginables que a ojos del viajero ocasional sigue resultando tremendamente atractivo.

 

KIJONG-DONG

Kijong-Dong es una ciudad simulada, nadie vive en ella. Aunque si la observamos a una cierta distancia las luces de los edificios se apagan y encienden. Fue Corea del Norte quien, en 1953, tras la firma de paz con la otra Corea, decidió construir este oasis de tranquilidad. Una ciudad moderna, pero vacía, para hacer creer al adversario lo bien que se vivía al otro lado de la frontera. La realidad es que con unos prismáticos se puede adivinar fácilmente que aquello es un escenario fallido. Puro ejercicio propagandístico. Un ejemplo más de lo alocada y entretenida que debe resultar la vida en Pyongyang y sus alrededores.

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PUERTO FRANCO DE GINEBRA

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Ports Francs et entrepots de Geneve SA (Swissinfo).

Los puertos francos se crearon en la época medieval como lugares que favorecían el tránsito comercial. En su origen no eran almacenes. Hasta que Ginebra comenzó a establecerse como uno de los grandes depósitos a escala mundial. “Se estima que solamente el arte que hay en el Puerto Franco ya vale unos cien mil millones de dólares”, comenta Bonnett. Sin embargo, dentro de sus muros podemos encontrar todo tipo de objetos: puros, coches de lujo, lingotes de oro, botellas de vino… Su peculiaridad es que las obras se pueden vender en su interior sin ninguna clase de imposición. Es, como apunta Bonnett, una descomunal lonja. Un lugar que también nos habla de nuestra capacidad para almacenar en tiempos donde lo virtual tien, paradójicamente, cada día mas presencia.

 

MONTE ATHOS

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El Monte Athos es una península de no más de cincuenta kilómetros que se adentra en el mar Egeo. En ella se dispersan más de veinte monasterios ortodoxos y unos dos mil monjes. Su singularidad radica en el hecho de que solo pueden pisar ese territorio personas del sexo masculino. Las mujeres están vetadas. Lo que no ha sido obstáculo para que algunas lo hayan intentado y lo dejaran por escrito en tono burlón, como fue el caso de Un mes en casa de los hombres escrito por una psicoanalista francesa en 1929. Martes Choisy se puso un mostacho y se lanzó a inspeccionar la Montaña Sagrada, riéndose sin ningún rubor de lo absurdo de aquella medida. “Las comunidades de un solo sexo son terreno abonado para las bromas”, indica Bonnett.

 

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Acerca del autor

Escribo sobre cultura y gastronomía en El País, El Diario y Madrid Diferente. Presento, junto a José Manuel Costa, el programa Retromanía en Radio 3 Extra y comisario el festival de música Electrónica en Abril, en La Casa Encendida. Nací en 1980 en el Alto de Extremadura, al otro lado del Manzanares. Ni céntrico, ni periférico. Soy malo poniendo acentos.

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