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Viajar a destinos exóticos fuera de Europa siempre es una oportunidad para descubrir horizontes inexplorados y vivir nuevas experiencias. Hemos reservado el hotel y el vuelo con antelación y lo tenemos todo preparado para disfrutar de unas vacaciones únicas, así que no podemos permitir que esos días se echen a perder por una intoxicación alimentaria. Sobre todo, porque es algo muy fácil de evitar si sigues estas sencillas pautas.

El agua embotellada, tu mejor amiga

En algunos países en vías de desarrollo, los sistemas de canalización del agua potable no tienen nada que ver con los estándares europeos, así que es probable que el agua del grifo del baño de tu hotel no esté totalmente libre de bacterias. Si consumes este agua te arriesgas a sufrir algún tipo de gastroenteritis, así que asegúrate de tener siempre a mano suficientes botellas de agua para mitigar tu sed.
También es importante que si compras frutas o verduras en un mercado local, antes de consumirlas las peles y las laves, igualmente, con agua embotellada ya que el agua de riego de muchos países asiáticos o africanos puede estar contaminada o sin depurar adecuadamente.
Puede resultar excesivo, pero a la hora de lavarte las manos, emplea también agua envasada o completa el proceso con algún tipo de desinfectante líquido para manos. Es un gesto muy sencillo pero que puede ahorrarte muchas complicaciones.
Agua embotellada
Foto de tarotastic (CC BY 2.0)

Olvídate de los pescados y carnes crudas

Si eres un fanático de las carnes y pescados poco hechos, lo sentimos mucho pero si quieres evitar los vómitos y mareos propios de una intoxicación, tendrás que privarte de consumirlos durante tu viaje.
En las cadenas hoteleras europeas o norteamericanas, independientemente del país en el que se encuentren, la comida se prepara acorde a los patrones de calidad alimentaria occidentales y no hay problema en consumir sus productos. Pero si quieres probar por tu cuenta la verdadera cocina de un país, limítate a comer platos preparados o carnes y pescados bien guisados, fritos o cocidos. Estarán igual de buenos y además evitarás sustos innecesarios. No importa lo que coma la gente local, su sistema inmunológico es mucho más resistente a las infecciones que el de cualquier viajero occidental.
comida cruda
Foto de avlxyz (CC BY-SA 2.0)

No te dejes los medicamentos en casa

Según las estadísticas, el 40% de los viajeros se expone a padecer algún síntoma relacionado con la gastroenteritis. Así que, como viajero prevenido vale por dos, lo mejor que puedes hacer es meter en tu equipaje la medicación necesaria para hacer frente a los vómitos, mareos y diarreas. También es buena idea que te hagas un croquis con las clínicas más próximas a tu destino y sobretodo, que contrates un buen seguro de viaje que pueda socorrerte en caso de intoxicación aguda.
medicinas
Foto de epSos.de (CC BY 2.0)

Si eres alérgico en España, también lo eres fuera

En algunos países la variedad de ingredientes con la que se elaboran los platos puede ser abrumadora. Por ejemplo, en todo el continente asiático es común el uso de salsas de mariscos y pescado, coco, frutos secos y cacahuetes, por lo que si eres alérgico a algún producto concreto, deberás prestar atención a la composición de cada plato antes de hincarle el diente.
¡Ah, y también ten cuidado con el consumo de zumos naturales y lácteos!, ya que si no están pasteurizados, pueden convertirse en un pasaporte directo hacia la gastroenteritis.
alergia alimentaria
Foto de avlxyz (CC BY-SA 2.0)

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Acerca del autor

Comunicadora, creativa, redactora de historias y con 20 países recorridos a mis espaldas….¡y los que me quedan! No importa el destino, porque para viajar solo necesitas ganas de comerte el mundo. Y yo tengo mucha hambre. ¿Te vienes conmigo?

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