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Descansados de la intensidad de la primera jornada de la expedición #MiMarMenorconDestinia, proseguimos la ruta para desentrañar más encantos de este rincón de Murcia. Toca coger el coche para acercarnos a la parte más meridional, al municipio de Cartagena. No luce el sol como el día anterior, pero el paisaje adquiere una belleza pétrea especial con las nuebes reflejadas en el agua.

La Manga del Mar Menor

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Vistas de La Manga del Mar Menor. Foto de Javier Hernández.

La Manga es, por derecho propio, el icono turístico de la Región de Murcia. Un cordón litoral que separa el Mar Menor del Mar Mayor, el Mediterráneo. Bien mirado, un capricho geográfico de unos 24 km de largo –y  de entre 100 y 900 metros de ancho– entre Cabo de Palos y la Punta del Mojón, que pone límites naturales a la laguna de agua salada y que se levanta como un skyline vintage fruto del desarrollismo del boom turístico de antaño. Sin duda, el epicentro hotelero de la zona está aquí.

Otra característica de esta zona es que la barrera está jalonada por cuatro cortes  naturales llamados canales o golas que mantienen la conexión entre ambos mares –recordad lo que os contamos sobre Las Encañizadas en la primera entrega–.

Aparentemente caótica y amontonada, fruto de una expansión algo desordenada, la primera impresión deja paso a una grata sorpresa al comprobar que el ladrillo ha respetado unas hermosas playas, como Cala del Pino, Playa Chica, de la Gola o Playa Cavanna, mirando al Mar Menor; o las del Pudrimel, Arenal, Pedrucho, Banco del Tabal, bañadas por el Mediterráneo.

Pero, además, una media de 315 días de sol al año y 18ºC de temperatura hacen de este destino un lugar ideal para todos los deportes náuticos, no en vano, el Mar Menor es uno de los campos de regatas más valorados de España. Aquí podrás practicar la vela, el windsurf, el piragüismo, la motonáutica, el kitesurf, el catamarán, el stand up paddle, el alquiler de veleros –con o sin patrón–, el submarinismo… ¡Todo lo que tú quieras o con todo lo que te atrevas!

 

Las Islas del Mar Menor

Esta laguna da mucho juego. Y la línea de mar se rompe por cinco pequeñas islas de origen volcánico y consideradas un espacio protegido: El Ciervo, Rondella, Perdiguera, Sujeto y Mayor (también llamada del Barón). Esta última es la más grande, alberga un bosque de palmitos único en Europa y se ubica frente al Casino de La Manga. Si buscas un punto alto de la ciudad tienes unas vistas espectaculares de la laguna y sus islas, como la de la foto.

 

Cabo de Palos: su faro y sus tesoros subacuáticos

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Faro de Cabo de Palos.

Descubrimos los encantos del Mar Menor empezando por su punto más septentrional, en San Pedro del Pinatar, y lo rematamos en Cabo de Palos, en el punto más meridional.

En este pueblo pesquero, que pese a su cercanía a La Manga del Mar Menor preserva la tranquilidad de una pequeña localidad, encontramos el faro de Cabo de Palos, que se iluminó por primera vez en 1985 y fue escuela de fareros. Hoy sigue funcionando (es un faro manual a diferencia del faro automático de las cercanas Islas Hormigas) y a sus pies encontramos dos pequeñas calas: Calafría y de Las Escalerillas, ésta última ideal para los que se inicien en el arte del buceo y el esnórquel.

Tal vez no sepas pero aquí te encuentras en la puerta de entrada, si se puede llamar así, de la reserva marina de Cabo de Palos e Islas Hormigas, apreciada no solo por la fauna y su gran pradera de posidonia, sino por los numerosos pecios históricos hundidos. ¿Necesitas más razones para convencerte? Forma parte de la Red Natura 2000 y en 2015 fue declarada mejor destino europeo de buceo. Y si el tema te apasiona tendrás que sacar tiempo para acercarte a Cartagena a visitar el Museo Nacional de Arqueología Subacuática ARQVA , el único de todo el país.

Pero tanto si eres de los que te animas a calzarte el traje de neopreno como si no, siempre podrás sentarte en la terraza de El Pez Rojo y disfrutar de las vistas y de una buena mesa con producto de la zona (marisco, tomate con bonito, ensalada murciana, arroz caldero y unos postres de rechupete).

Fuera de carta: turismo industrial  

Como no todo es sol y playa en esta vida, desde el Instituto de Turismo de la Región de Murcia nos organizaron una visita muy especial hacia el interior, a Ramonete (municipio de Lorca pero muy cerca de Mazarrón) para descubrir, en forma de visita guiada, la industria local que se esconde detrás de dos de los productos estrellas de esta zona: los tomates y los salazones.

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Víctor Rabal explica que trabaja con siete u ocho variedades de tomates. Produce todo el año. Foto de Javier Hernández.

El padre de Víctor Rabal empezó con un pequeño huerto y hoy cultiva 40 hectáreas de tomates todo el año, sin descanso, que vende a toda España. Víctor Rabal Valverde no es el productor más grande de la zona pero sí uno de los más activos y conscientes de la importancia de que el consumidor (y el turista) conozca lo que come. Por eso abre las puertas de su casa y cuenta cómo ha cambiado la agricultura desde que él empezó siendo un chaval a ahora. “Vamos hacia una agricultura libre de residuos”, explica y nos enseña que en sus invernaderos se practica lo que se conoce como lucha integrada (se utiliza abejorros para la polinización y depredadores naturales o productos de origen vegetal para combatir las plagas).

 

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Preparando las huevas de mújol. Foto de Javier Hernández.

A pocos kilómetros de ahí, Salazones Valera también nos abre sus puertas y nos muestra el arte del salazón. Trabajan con el producto de la bahía de Mazarrón, atún, bocarte, mújol, caballa, maruca, y elaboran unos salazones siguiendo la técnica tradicional (salar, lavar y secar). Riquísimos para comer al natural, acompañados solo con unas almendras y un chorrito de aceite, o en platos más elaborados de la cocina actual.

Concluye así una ruta de 48 horas en la que hemos descubierto los encantos del Mar Menor. ¡Volveremos, seguro!

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Acerca del autor

No tengo alas pero me ecantaría. Contadora de historias, me gusta viajar no solo con la maleta sino con las palabras. Hago lo posible para tener los pies en el suelo y la mirada en el cielo. Soñar es gratis, divertido y gratificante.

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