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Madrid no te la acabas. Cuando parece que ya lo hemos visto todo en una de las ciudades más carismáticas y acogedoras (a pesar de su gran tamaño) del mundo, siempre hay algo nuevo que descubrir. Desde parques de extraordinaria belleza y originalidad a piezas de arte ocultas o playas secretas en mitad de la urbe. Y hay mucho más, pero aquí van unas cuantas ideas para disfrutar de los tesoros que la capital nos ofrece. Aprovecha para visitar estos y muchos más lugares de interés que se encuentran en Madrid

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El jardín más romántico

La cafetería del jardín del Museo del Romanticismo es un lugar perfecto si tienes un espíritu bohemio y romántico, por lo que buscas inspiración. Oculto en un jardín cerrado encontramos este cautivador café y salón de té, que ofrece unos deliciosos pasteles caseros, ideales para desayunar o merendar. El museo, más conocido, es de los más bellos y curiosos de Madrid: con una colección que supera los 1600 objetos, tales como mobiliario, pinturas, juguetes, menaje, pianos y otros, proporciona una experiencia que te transporta al siglo XIX de Bécquer, Goethe, Lord Byron y Rosalía de Castro.

Lo encontrarás en la calle San Mateo, 13.

Arte entre vagones

Un viejo edificio de depósito de vagones de tren perteneciente a la estación de Atocha es la morada de La Neomudéjar, un centro artístico puntero y residencia de artistas internacionales menos conocido que otros espacios del estilo, como Tabacalera o La Casa Encendida. Alejados del circuito artístico “mainstream”, La Neomudéjar pretende ser una alternativa a todas aquellas disciplinas que no suelen tener cabida en otras galerías, como el videoarte, la performance, el street art (arte urbano), parkour, robótica u otros.

¿Dónde está? En la C/ Antonio Nebrija, s / n.

El jardín del pintor de la luz

¿Quién no se ha dejado deslumbrar alguna vez por la obra del gran Sorolla? Restaurado hace poco, el encantador Museo Sorolla se sitúa en una mansión que el artista construyó en 1910 para pasar allí el resto de sus días. Actualmente, 250 piezas se exhiben en su viejo estudio. Las salas centrales que rodean el salón mantienen su decoración original, por lo que podrás admirar la variada influencia decorativa de Sorolla. El plácido jardín, remix de inspiración árabe con otros estilos, es un oasis de calma y paz para cuando necesites escapar de la hiperactividad en la ciudad que nunca duerme.

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"Pescadoras valencianas", 1915 Durante los años en que Sorolla estuvo inmerso en su encargo para la Hispanic Society, los descansos estivales le permitían reencontrarse con su gran afición: pintar en su tierra, al aire libre, del natural.  En Valencia retomó  sus temas de siempre, escenas de playa y pescadores, pero ahora las dimensiones casi épicas del trabajo que estaba llevando a cabo para ese magno encargo modifican su estilo. Fuertemente ancladas a la arena, resistiendo el viento que azota sus ropas, tres mujeres esperan en la orilla la llegada de las barcas cargadas con el pescado del día, con el que llenarán sus cestas para vender luego al por menor en los puestos del mercado. La monumentalidad de sus figuras parece inspirada por los grandes formatos en que está trabajando para el encargo americano, pero también por un deseo de darles dignidad, como homenaje y testimonio de su admiración por estas mujeres, duras trabajadoras que  acuden a su cita con el pescado cargando con sus hijos y en impecables vestidos blancos.

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Disfrútalo en el paseo del General Martínez Campos, 37.

El edén secreto de la calle Montera

Entre la oleada de turistas, meretrices y compradores de oro que confluyen en esta viva y céntrica madrileña calle encontrarás un pequeño refugio urbano para relajarte del bullicio de la ciudad. Su salón de té en la última planta de la tienda Salvador Bachiller parece de cuento de hadas total. Ahí puedes desayunar o almorzar algo ligero, y relajarte con una copa por la noche.

¡Aquí sí hay playa!

Ya no hace falta ir a las costas levantinas: en el meollo del barrio de Malasaña tienes una playa artificial, con su chiringuito y todo, para salvaguardarte del frío en invierno. La planta baja del restaurante Ojalá es un espacio de reposo improvisado, un lugar ideal para tomar algo con tus amigos y relajarte alrededor de las mesitas bajas sobre almohadones mullidos con una luz tenue e íntima. Esto proporciona una sensación acogedora y exótica a la vez. Para rematar esta experiencia perfecta, prueba sus delicias culinarias.

 

El restaurante más antiguo del mundo

Aunque muchos lugareños no lo conocen, el restaurante más antiguo del mundo está en La Latina, cerca de la Plaza Mayor. Casa Botín (alias “El Sobrino de Botín”) fue fundada en 1725 por el francés Jean Botin, aunque más tarde pasó a la familia González Martín. Los clientes de este local de casi trescientos años de antigüedad incluyen turistas que buscan cocina española de calidad. Era uno de los lugares favoritos de Ernest Hemingway y Truman Capote.

Se encuentra a tu disposición en la calle Cuchilleros, 17.

La Quinta de los Molinos

¿Habías oído hablar de este parque, discretamente escondido al final de la calle Alcalá? Este sería solo otro jardín más de la capital de España de no ser por sus 6000 almendrosespectaculares cuando están en flor. El jardín está decorado por tonos rosas y blancos, y sus cautivadores aromas ondean sobre los muros del parque y los alrededores durante febrero y marzo.

¿Dónde está? C/ Alcalá, 527

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El otro “ángel caído”

Casi todos conocemos el popular ángel caído de Bellver en mitad del Retiro. Lo que muchos no conocen es otra estatua en una azotea de Madrid que muestra una obra mucho más realista, al representar lo que realmente debe ser morder el polvo al caer desde los cielos. Según su escultor, la pieza, conocida como Accidente aéreo, representa a un aviador que se estrelló contra la finca. De modo que no es Ícaro ni Lucifer, sino el artista Miguel Ángel Ruiz Beato convirtiendo un desventurado accidente en una obra de arte que vale mucho la pena ver.

Se encuentra en calle Milaneses, 3.

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